Mar de las Pampas, Argentina

Publicado por Leticia el 21 de mayo de 2008 · 3 comentarios


mardelaspampas2.jpg

Solitarios y seres que rehuyen de las multitudes agradecen que el litoral bonaerense se depare todavía escondites de esta naturaleza, donde crecen diferentes especies arbóreas en tupidas colonias bien organizadas.

Hay un solo balneario con su casa elemental de café bar y terracita, pintada en azul y blanco y juran sus escasos habitúes que se dejan caer por Mar de las Pampas que, por el momento, ni soñar que hagan otro.

A 150 metros de las olas, la Hostería Ludwing (el primer alojamiento que despunto entre las unas- dispone de diez pulcras habitaciones, departamentos y una infraestructura hotelera que pinta, además de correctísima, completa. Solo aquí y en la Posada El Granero se puede solicitar albergue, esta ultima cuenta con nada mas que dos cuartos en suite muy acogedores, con balcones que se abren en el silencio de las frondas.

Una casa de té –Viejos tiempos- que también se descubre en la floresta en un terreno elevado, propone todo el año y desde hace siete, una variada repostería casera. Ara el apetito de cualquier hora cunde la manía germana. El Granero es, antes que un lugar donde dormir, una mesa rica en fiambres y platos alemanes, muchas cervezas nórdicas más una loca elaborada en Santa Clara del Mar, no pasteurizada.

El frente de mar se cubre en una caminata de 2 kilómetros de arena atlántica deshabitada y con ir y venir de las mareas, el espacio disponible entre la franja adunada y el agua oscila entre los 40 y 70 metros. Sólo cuando se mira hacia el norte, los edificios en los que parece concluir la playa recuerdan que, al fin de cuentas, Villa Gesell es una realidad demasiado apremiante.

Mientras tanto y mientras dure esta nada serena en la que hacer se hace muy poco y dar puntada sin hilo ocupa todas las horas, anote que Mar de las Pampas ya tiene su lugar en el mapa de la costa argentina, a escasos 30 kilómetros de Pinamar y a 95 de Mar del Plata. Los paseos por la espuma no deparan sino encuentros erráticos con las gaviotas y esos frutos de mar que se dejan abandonar en la orilla. Almejas y caracolas. Desde Gesell es normal que se llegue algún perro con su amo, cuatriciclos, el tocotoc tocotoc de un galope que se apaga hacia un horizonte imaginario.

Y si acaso y sólo muy de vez en cuando o casi nunca, alguien también entretiene al viento con una danza de barriletes.

Artículos relacionados que recomendamos leer:

  1. La Payunia – Argentina La Payunia  El extremo austral de Mendoza fueron identificados por...
  2. Feria de Mataderos – Argentina Desde las 11 de la mañana hasta casi el anochecer...
  3. Pinamar – Argentina Pinamar es uno de los preferidos por los argentinos, desde...
  4. Costa Argentina Te contamos las diferentes opciones que ofrece la costa argentina...
  5. Jujuy, Argentina Al pensar en Jujuy uno evoca los colores y las...

Ver todo dentro de la categoría Destinos.

Comparte este artículo


Acerca del artículo

Este artículo ha sido escrito por – que ha publicado 540 artículos en Paraconocer.

Recibe novedades en tu email

Si quieres recibir artículos relacionados y novedades en tu email, ingresa tu dirección en el siguiente formulario, es totalmente gratis :)


{ 3 comentarios… léelos a continuación o agrega uno }

Deja un comentario

Artículo anterior:

Artículo siguiente: