Esteros del Iberá, Argentina

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Referencias
Ubicación: centro y norte de Corrientes, Argentina
Distancia desde Buenos Aires: 857 kilómetros a Colonia Carlos Pellegrini
Aeropuerto: Posadas
Principales centros urbanos: Mercedes
La mejor época: de Mayo a Noviembre
Cantidad de días para visitarlo: 3 o 4
Imperdible: las navegaciones por los esteros

Para saber más
Esteros del Iberá

Es el gran humedal argentino y una de las reservas de agua dulce más importantes del planeta. Ubicado en el centro de la provincia de Corrientes –de cuyo territorio ocupa el 14%-, este complejo de lagunas, esteros, bañados, camalotes y embalsados es un sitio de naturaleza única.

Aquí uno podría pensar que los alarmantes anuncios de la UNESCO por la escasez de agua que afecta al planeta son una exageración. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. En este lugar, la conciencia ecológica despierta, quizá por instinto de supervivencia, quizá por el deseo egoísta de preservar tanta belleza.

Iberá, tierra de pura agua –agua que brilla en guaraní- de atardeceres encendidos y de extensos palmerales es un gran refugio de vida silvestre.

A partir de 1989 toda el área se convirtió en Reserva Provincial. En los últimos años, gracias a la prohibición de cazar y a las normas de preservación del medio, las especies autóctonas se multiplicaron llamativamente en los 13.000 km² de la reserva, en especial en la laguna Iberá.

Aquí se ven yacares, carpinchos, ciervos de los pantanos, lobitos de río y monos carayás. El sitio es también un paraíso para los birdwatches. Quizá porque verlos es fácil y no requiere horarios especiales, ni preámbulos, ni practicas exóticas, el lugar entusiasma a los aficionados y seduce a los profesionales de todas partes.

Garzas (brujas, moras y chiflón), cigüeñas americanas, ibis, ipacaás, patos de todo tipo y color, carpinteros, los Martín Pescador, monjitas, lavanderas, benteveos… la lista es innumerable. Incluso, con paciencia y dedicación, puede verse el tordo amarillo, el yatapá de collar, la monjita dominicana y el cardenal amarillo, difíciles de encontrar en otros sitios.

Para tener un panorama diferente de los esteros, vale la pena navegar el río Miriñay. Su costa poblada de palmeras, lapachos e ibirás pitas permiten ver una postal diferentes de la selva paranaense. Otra alternativa es hacerse una escapada hasta el río Corrientes, desagüe de la laguna del Iberá, que recorre una geografía serena de pastizales hasta llegar al Paraná.

Las estancias Colonia Carlos Pellegrini –pequeño pueblo a orillas de la laguna Iberá- es el lugar donde instalarse para conocer accesos o bien son propiedades privadas (hay algunas estancias turísticas como San Lorenzo y San Juan Poriahú) o son poblados como Virasoro o Loreto, con servicios reducidos.

En materia de estancias, un párrafo aparte merecen las de Douglas Tompkins, en la zona recibe turistas en Rincón del Socorro y San Alonso. Ambas integran parte del proyecto Iberá que su fundación The Conservation Land Trust lleva adelante desde 1992 con el objetivo de adquirir áreas de alto valor ecológico para convertirlas en parques naturales. Pumalín en Chile y monte León en nuestro país son algunos ejemplos.

En Iberá, la tarea de Tompkins se inició en 1998. Sofía Heinonen, integrante del grupo de biólogos que trabaja en este proyecto con sede en Rincón del Socorro, afirma que el proceso llevará unos 25 años. Durante ese tiempo s implementarán varios programas para actuar sobre el medio natural (empezando por las reintroducción del oso hormiguero) pero también sobre el factor humano, especialmente la población de Carlos Pellegrini y los parajes vecinos.

San Alonso, en cambio, es accesible sólo por avioneta. A orilla de la laguna Paraná, desde lo alto parece un gigantesco islote de 56.000 hectáreas. Está completamente aislado y esto le confiere un atractivo especial.

En Carlos Pellegrini también hay varias hosterías que organizan la estadía del viajero en versión all inclusive (con pensión completa, navegación, y otras actividades). Como la mejor forma de ver la fauna es desde el agua, y además no hay restaurantes en la Colonia, los paquetes de tres días resultan una alternativa ideal. Los animales suelen huir de la luz del sol, de manera que para ver la fauna conviene hacerlo bien temprano por la mañana o por la tarde.

La zona comparte con el resto de Corrientes una rica y muy peculiar tradición gauchesca mezclada con ciertos usos y costumbres heredados de las cultura guaraní. Los hombres de campo se visten con colores vivos y andan a caballo descalzos. La división entre liberales (de pañuelo celeste) y autonomistas (de pañuelo rojo) se mantiene casi intacta desde el siglo XIX y genera pasiones irreconciliables que se transmiten de padres a hijos, de patrones a “menchos”.

Los esteros también se pueden recorrer a caballo. José Martín organiza salidas por los palmerales y bañados de los alrededores y matiza la cabalgata con relatos que pintan los entretelones de la vida en el campo.

De paso por el cementerio, José explica que el enfrentamiento que divide a los correntinos se traduce también en el color de las tumbas en los cementerios: celestes y coloradas.

Por la noche el cielo superpoblado de estrellas y la luna también invitan a la navegación. Decenas de ojos colorados aparecen en la oscuridad cuando iluminamos el agua con un reflector, son los yacares listos para salir de caza. Un par de garzas brujas se pelean en la costa de enfrente, a lo lejos un chajá grita destemplado, en señal de protesta. La magia del Iberá no entiende de días ni horarios.

Ischigualasto y Talampaya, Argentina

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Referencias
Ubicación: sur de La Rioja y norte de San Juan, Argentina
Distancia de Buenos Aires: 1.167 km a La Rioja
Aeropuerto: La Rioja o San Juan
Principales centros urbanos: San Agustín del Vale Fértil y Chilecito
La mejor época: de Marzo a Octubre
Cantidad de días para visitarlo: un día en cada parque como mínimo
Imperdible: trekking por los cañadones de Talampaya

Para saber más
Talampaya
Ischigualasto

Es un territorio más parecido al Planeta Rojo que a la Tierra. El Parque provincial Ischigualasto –más conocido como Valle de la Luna- y el Parque Talampaya forman una gigante cuenca paleontológica empapada de historia.
El primero, sanjuanino, fue una gran depresión en la era mesozoica, el segundo, riojano, un paraíso tropical durante la era triásica.

Ambos son hoy un museo a cielo abierto de restos fósiles y rastros arqueológicos según los esculpieron a su capricho la fuerza del agua y del viento. Un territorio de puro color mineral, que merece ser conocido en más de una jornada.

Quien llegue en avión deberá tener en cuenta el tema de las distancias. Desde La Rioja son 180 km hasta Ischigualasto y 230 km hasta Talampaya. En cambie, desde San Juan, 340 Km y 450 km respectivamente. Por su parte, los sitios para alojarse no abundan y están en San Agustín del Valle Fértil (en San Juan) y Villa Unión (en La Rioja).

El Parque Provincial Ischigualasto se extiende por más de 60.000 hectáreas, la mayor parte de su terreno es un banquete para investigadores conservacionistas. La porción destinada al turismo está bastante limitada, pero resulta suficiente para ver sus principales formaciones, como La Cancha de Bochas, El Submarino, El Balcón del Valle Pintado y El Hongo o Tornillo. En auto propio, o a bordo de una excursión el recorrido lleva 40 minutos. Se recomienda siempre estar acompañado por un experto provisto por el mismo Parque para no perder detalle de la visita, que demora unas tres horas como máximo. Para ampliar la información sobre el lugar, también se sugiere recorrer el Museo de Ciencias Naturales ubicado en el ingreso al Parque.

Talampaya, está a 60 km del Valle de la Luna. Curiosamente, no hay transporte público que una ambos parques, por eso si no tiene movilidad propia, es más práctico contratar una excursión que incluya ambos circuitos. Si bien las agencias de turismo dan la posibilidad de conocerlos el mismo día, no hay nada como tener tiempo extra para conectarse tranquilamente con la riqueza de este singular par de áreas protegidas.

Talampaya brinda la posibilidad de hacer recorridos más osados, como montarse a las camionetas de la empresa cordobesa Rolling Travel, concesionaria del Parque y viajar unas dos horas hasta llegar al Cañón de Talampaya, o el doble de tiempo hasta apreciar, además, Los Cajones. En estas 215.000 hectáreas también hay circuitos para hacer a pie y en bici, si bien no es tarea fácil, ya que las paredes rojas que se ven como rocas suelen ser bastantes flojas y algunos tramos presentan pendientes importantes, casi agotadoras.

De yapa, y por ultimo, vale agregar un día más al derrotero y visitar Chilecito, la segunda ciudad más importante de La Rioja. Para llegar es preciso atravesar la soberbia Cuesta de Miranda. En la ciudad, no se pierda el Museo del Cable Carril que cargaba oro de la mina La Mexicana a principios del 1900. Algunas estaciones del viejo cablecarril están a 4.00 metros de altura y garantizan una panorámica inolvidable.

El desierto del Mojave

A principios del siglo XX, el desierto más grande de la costa oeste de los estados unidos, el desierto del Mojave, era la puerta de entrada a una de los estados, considerados en la actualidad, más ricos del mundo, California.

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Visita a las ruinas de Itálica, en Sevilla

Itálica fue la primera ciudad fundada en Hispania, en el año 206 a.C. Se encuentra en Santiponce, a 7 kilómetros de Sevilla (Andalucía). Es una de las ciudades más visitadas por los turistas. La ciudad –en ruinas– consta de diferentes construcciones arquitectónicas: el anfiteatro, el teatro, el Traianeum, las termas y las casas.

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Hotel Elba Costa Ballena, en Rota

¡Vengan a disfrutar de las preciosas instalaciones del hotel Elba Costa Ballena en Rota (Cádiz) por sólo 169 € cada habitación doble y cada noche!

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Visita guiada por Londres

De nuevo a las andadas, prepara tu maleta porque nos vamos a Londres, la ciudad de Charles Chaplin o de la famosa escritora de los libros de Harry Potter, pero en esta ciudad a parte de literatura también podemos encontrar sitios maravillosos, que seguidamente describiré.

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Paris, l’amour

París es una ciudad inolvidable. Todo el que va, siente deseos de volver. Y no es para menos: la Torre Eiffel, Notre Dame, los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, Montmartre, el Barrio latino,… Son lugares mundialmente conocidos y que realmente vale la pena ver.

Pero en Francia el nivel de vida es alto y los precios son caros en la capital. Para evitar una sangría de euros, he aquí unos pequeños trucos para ahorrar.

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Recorriendo Escocia

Edimburgo, situado en Escocia, es uno de las ciudades más hermosas que he visitado, ya que tiene parques enormes y muy verdes, teatro en la calle, además de una variedad de restaurantes (italiano, chino, árabe).

Si el viajero decide viajar en el mes de agosto, se podrá encontrar con el teatro en la calle, este no quiere simular al festival de Tarrega (Catalunya, España), sino que el de Tarrega es un parecido al de Edimburgo.
El festival está situado en una de las zonas medievales de la ciudad.

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