Beto Carrero World

Queda en Brasil. Es el Parque de Diversiones más grande la Sudamérica. A 110 Km. de Florianópolis, ofrece 85 juegos para todas las edades, desde lanzarse de una torre de 100 metros en caída libre hasta girar en un carrusel veneciano.

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¿Trae el traje de baño para el Tehibum (la montaña rusa de agua), en donde su carrito barco lo despachará sobre un estanque A 80 Km. /h de manera de salir 100% mojado? ¿El remedio contra el asma para los cien metros en caída libre en la escalofriante Big Tower? ¿Está en condiciones de abordar el Castelo del Terror y la torre ídem?
Si las respuestas a estas preguntas fueron no, entonces usted hará bien en alejarse del sector de Juegos Radicales, como los llaman y dirigirse al sector de las tazas, los elefantitos, el carrusel veneciano, el circuito en tren que bordea una laguna artificial con zoológico y a lo sumo, el Imperio de las Aguas. ¿De qué se trata? Es un recorrido acuático casi apacible, entre filas de elefantes ataviados como en la India, jardines como en Babilonia y remolinos en los que las palpitaciones se pueden mantener a raya.
Su construcción demandó 1.300.000 piedras verdaderas y el consumo de agua asciende a los 16 millones de litros por hora.

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Los más chicos no deben perderse el Raskapuska: 15 botes que navegan en el interior de una gran montaña, repleta de escenarios de colores y poblados con personajes de la literatura infantil, acompañados por envolvente música y efectos especiales. Fueron necesarios dos años para la construcción de la montaña, realizada de cemento en sus 16 metros de altura. El paseo dura cinco minutos y recibe hasta 700 personas por hora.

Con 85 atracciones distribuidas en un área de 14 millones de metros cuadrados (de los cuales sólo el 10% está construido) un día entero apenas alcanza para recorrer el parque entero. De hecho, es imposible asistir a los siete shows que se realizan cada hora y a los juegos en la misma jornada, por lo que los organizadores ofrecen una tarifa con descuento para ir dos días seguidos y sacarle el jugo a todos los atractivos.

Los shows comienzan a las 12.30 con el West Selvagem, que se lleva a cabo en una gigantesca cantina del Far West americano. Mientras se sirve el almuerzo (no incluido en la tarifa de la entrada) el espectáculo queda a cargo de indios, cowboys, alguaciles y chicas lindas que atraen a los vaqueros, los niños y especialmente a sus padres. A las 14 es el turno de Animales Actores, a las 15 llega África Misteriosa y a las 16 Acqua Show, la escenificación de un naufragio lleno de magia, efectos de luz y sonido. Estos tres últimos shows están incluidos en el pasaporte de entrada. El de las 17, en cambio, Escalibur, es un torneo de caballeros de la época feudal que corre como opcional. Por último, entre las 18 y las 18.20, la jornada en el parque concluye con el Desfile General y el clásico Beto Carrero Country Show, una función que se lleva a cabo –con modificaciones- desde hace 25 años y que figura en el libro Guiness de los récords.

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Beto Carrero es el mayor parque de diversiones de América Latina, tal como lo soñó su fundador JBS Murad (fallecido este año), una figura publica de su país, que era conocido en la televisión y resultaba ovacionado cada tarde en los desfiles que realizaba para clausurar la jornada en el parque.

Ubicado en el municipio de Penha, muy cerca de Camboriú, Beto Carrero está a unos 60 Km. de Bombinhas y 112 Km. de Florianópolis (con aeropuerto internacional), por lo que cualquier día nublado se convierte en una excelente excusa para tomar un auto y cubrir esa distancia. Al divisar desde la ruta el gran castillo colorido que oficia de entrada, los niños se entusiasman de inmediato.
Si en cambio prefiere hacer un programa intensivo, de por ejemplo dos o tres noches, sepa que Penha es un balneario consolidado, un lugar ajeno a las movidas y los grandes amplificadores en los baúles de los autos, hasta los barcitos de la playa son esquivos a esta tranquilidad de pueblo que no está hecho a la medida de los peatones, tiene dos calles paralelas al mar separadas por unos 300 metros, con algunas pocas intersecciones cada muchísimos metros. Son pocas las posadas y lo mismo va para los restaurantes. Las playas ofrecen una buena mezcla de vegetación, piedras y arena gruesa, con un mar limpio, característico del litoral de Santa Catalina. Como todo, si hay algo que no puede reclamarse es la falta de ambiente familiar. Todo aquí está hecho en función del gran Beto Carrero.

Después del fallecimiento del fundador del parque, su hijo Alexander Murad es quien está al frente de la compañía. Recientemente anunció la llegada de una montaña rusa para los próximos meses. Además, en 2008 está previsto conquistar el millón de visitantes anuales, cifra que vienen arañando los últimos años. En temporada alta, pueden coincidir entre 3.000 y 6.000 personas por día, por lo que tampoco es menester no olvidar gorro y protector solar. No es cuestión de hacerse frito al sol mientras hace las filas.

Más información: Beto Carrero

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