Estancia Juan Gerónimo, Argentina

En la bahía de Samborombon, el río se echa a la mar. Procurada desde mediados del siglo pasado por piratas y contrabandistas –desertores del puerto de Buenos Aires- que utilizaban la zona como entrada alternativa, la estancia de marras fue bautizada por uno de estos personajes, Juan Jerónimo White, marino ingles, con el tesoro que mejor supo acuñar: su nombre.

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Así, las 10.364 hectáreas que Ernesto Tornquist compró en 1901 ya se conocían como Juan Jerónimo cuando él, creador del banco homónimo y el Plaza Hotel, llegó hasta aquí, tampoco su hija y heredera Maria Luisa quiso modificar ese designio. Por lo demás, aprovecho los tiempos de bonanza y encargo al arquitecto Collcut, constructor del Hurlingham Club y la embajada de Gran Bretaña, la creación de las caballerías, la cabaña, el tea house y la administración de la finca, dando a la escena una estampa digna de campiña inglesa.Era la época dorada, claro. La crisis del año ’30 hizo mermar las hectáreas, algunas de las cuales se recuperaron luego –actualmente Juan Gerónimo tiene 4.000-, el proyecto de la mansión Tudor quedó trunco y hoy la casa mantiene un carácter totalmente criollo. Conserva, todavía, antiguos muebles portugueses, platería colonial, cuadros, armas y la antigua sala con valiosos volúmenes (hay ediciones del siglo 18), carpetas de grabados, colecciones de tarjetas postales de la estancia editadas en 1924 y fotografías positivas de vidrio de los años 20.

El parque de 110 hectáreas es una síntesis de verdes nogales, talas y cipreses que se reúnen con espesas avenidas de acacias y eucaliptos. Helechos y calas habitan enredados dentro del monte coronando a las dispersas construcciones.

Vino y copetín alimentan la espera del asado servido en la mesa principal junto a delicada vajilla y platería rioplatense. El rito de la comida se divide en cuatro, y los sabores no pierden su sello de casero desde el desayuno hasta sabrosas milanesas de ciervo a la hora de a cena.

Desde el campo se atraviesa el bosque para llegar a los medanos, ya sea a caballo o en un tractor con acoplado de prolijos fardos. Durante la recorrida algunos ciervos axis aparecen junto a garzas y cigüeñas que transforman el circuito en un festival fotográfico. El suelo se vuelve arcilloso y ya sobre el río, los pastos son duros y la arbolada de talas apenas asoma sobre la arena blanca mezclada con conchillas y cangrejales.

Ubicada dentro del Parque Costero Sur, declarado por la UNESCO reserva mundial de la biosfera en 1984, la flora y la fauna de Juan Jerónimo es muy rica en mulitas, zorros, tortugas, vizcachas, peludos, nutrias y teros.

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