Archivos de la categoría Alojamiento

Hoteles de Paris 3

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Hotel Thérese

Thérese
Un poco más amplio y contemporáneo en la decoración que su “socio” el Verneuil, en este tres estrellas de 43 habitaciones priman el gris y la madera de wengué. Los muebles fueron especialmente diseñados y los cuartos de baño combinan confort con equipamiento tradicional: reediciones y lavados y gritería antigua conviven en armonía con los apliques de Phillippe Stara. Hay aire acondicionado individual, mini bar, caja de seguridad y wi fi. Sigue leyendo

Hoteles de Paris 2

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Hotel Le Sainte Beuve

Le Sainte Beuve
En un encantador edificio del VI arrondissement, esta ex pensión fue redecorada en 1985 por David Hicks para convertirse en pequeño hotel de charme. El año pasado Georges y Charlotte Ferrero, sus nuevos propietarios, retomaron la tarea, remozando por completo las 22 habitaciones y sus baños, con revestimientos en blanco y negro. Sigue leyendo

Estancia Dos Talas, Argentina

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Cercana de la ciudad de Dolores se levanta la casa principal de Dos Talas, sorprendente castillo en medio de la pampa. Recuerdos e historias de hombres ilustres hacen de esta estancia una atracción cultural, capaz de enaltecer bucólicos días.
Especial atención merecen los árboles del parque, cuentan la leyenda que el propietario original había contratado a Don Pedro Luro para arbolar 200 hectáreas de las 7.500 que tenia el establecimiento. A un precio determinado por árbol. Aparentemente, al cabo de cinco años los árboles plantados superaban el valor de la estancia. El anónimo deudor se negó a materializar el pago y juicio, mediante, Luro acabó por convertirse en el nuevo dueño.

Don Pedro era un vasco francés nacido en 1820. Visionario y promotor del desarrollo nacional, en tiempos en que la provincia de Buenos Aires sufría el atraso del aislamiento, Luro fue pionero también de la ciudad de Mar del Plata. Ni pestes, indiadas, sequías o inundaciones lo amedrentaron a la hora de colonizar, sembrar y comerciar al sur de la provincia de Buenos Aires, desde la boca del Salado hasta la del Colorado.

En Dos Talas, Don Pedro mandó construir una casa de dos plantas en la que vivió con su madre y donde nacieron seis de sus 14 hijos. Once vivían hacia 1888, cuando Luro redacto su testamento. Pero sólo una, Agustina, heredó la finca, era la octava y la primera nacida en este solar.

Casada con Francisco Sansinena, industrial, dueño de los frigoríficos La Negra, Agustina prosiguió con la obra iniciada por su padre, con ímpetu y rigor. “Los peones deberán estar en su trabajo a la salida del sol, habiendo antes desayunado con mate o en todo el año se les darán tres galletas diarias”, son fragmentos del reglamento firmado por su puño y letra.
Aun conociendo la historia del parque original, Agustina consideró que Dos Talas no podía faltar en la lista de jardines diseñado por el prestigioso paisajista Charles Thays. Texturas y verdes discontinuos aparecen entre las avenidas de árboles (con una variedad de más de 5 especies). Rosedales, plátanos, castaños, ligustros, estatuas y lago artificial.

En 1893, fue el turno de la resistencia. El castillo de dos plantas con reminiscencias franco-italianas y escalinatas asimétricas en el frente, fue construido con inspiración belle époque. Allí, donde hoy se hospedan los turistas, se abrieron en 1910 los salones de la esplendorosa mansión para agasajar a la Infante Isabel de Bordón con motivo del Centenario.
Doña Agustina y don Francisco fueron padres de cuatro mujeres: Elena, Maria Esther, Julieta y Lía. En 1914, al morir Julieta en Francia, su madre levanto una capilla en un extremo del parque, replica de la de Nuestra Señora de Passy, en donde sepultaron a su hija.

Hoy, la conducción de Dos Talas está en manos de Luis y Sara Elizalde, quienes mantienen con sudor y esfuerzo el patrimonio heredado de su tatarabuelo. Luis es nieto de Elena Sansinena de Elizalde, quien hizo de Dos Talas, la Villa Ocampo de Dolores (y mantuvo con Victoria una estrecha amistad). Fue creadora de la Fundación Amigos del Arte y promotora de innumerables presentaciones, eventos y actividades. Por eso, los retratos de Federico García Lorca y Ramón Ortega y Gasset, entre otros, saludan calidamente a los huéspedes desde portarretratos y escritorios.

En el parque, caminatas o paseos en coche de caballos acompañan la visita guiada a corrales, tambo, caballerizas, galpón de esquila y huerta como así también al Museo de Pedro Luro que conserva el busto de Ricardo Güiraldes, el escritorio, retratos y otros recuerdos del prócer familiar.

Félix Luna tras una visita a la estadía, dedicó unas emotivas líneas a Sara: “esas viejas estancias argentinas, que la estupidez de algunos ve como expresiones de riqueza y snobismo, son en realidad el futuro de trabajos duros y constantes, y cuando los descendientes de los fundadores las valorizan tal como Ud. Lo hace, se convierte en elemento del patrimonio común de los argentinos”.

Estancia La Encantada, Argentina

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Vecina amable de Capilla del Señor, La Encantada agrega una dimensión a la placida vida de chacra. Si el tiempo lo permite con la calma del inicio y el fin del día propone salidas de tres horas en globo. El de Fernando de la Maria y Marcela Grimberg es el único aeródromo de globos permanentes y funciona allí la escuela civil de vuelo en globo. Comenzaron con ella cuando contactaron a Norberto Barozza, el patriarca de los pájaros que comparte con sus hijos la difícil tarea de caer en un campo amigo sin perturbar animales no obligar a un rescate (el acto de pasar a buscar a los pasajeros por donde caen) demasiado dificultoso. Divertidos cuentos acerca de “el” día en que Eolo y Zeus permitieron que el globo partiera y llegara al mismo punto, o aquella vez que cayeron en un cumpleaños y todos quisieron salir a dar una vuelta, son parte del anecdótico aerostatito.

Los viajeros de pie en tierra tienen la pileta y el restaurante en el que se hace gala de su capacidad culinaria con anchura. Pollo (de producción propia) con salsa de naranjas (también propias) y malquise de chocolate son consuelo delicioso para quienes no parten en vuelo. Una pileta digna de chapuzones veraniegos, la granja y los frutales completan la propuesta apta para todo público.

Estancia La Mora, Argentina

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Cerca de Mercedes, La Mora conserva su “excusa” en plena producción. Es una de las pocas cabañas que todavía se dedica a la producción del toro criollo, campeón de carreras en el hipódromo de Palermo, y la cría de aberdeen agnus. Con 12 habitaciones, organiza también eventos en los viejos galpones adaptados para recibir grupos. En un rincón funciona todavía el taller de Acuario, la chacra orgánica.

Con suerte, una yapa de dulce de leche casero, bien puede sumarse a los asados extensos y gauchescos de la estancia. Un día de campo por cierto muy económico, incluye desayuno, almuerzo, te. Hay pileta, golf en el cercano Mercedes Golf Club, salames mercedinos y canchas de polo y voley.

Por la simpatía de su dueño y la autenticidad del casco, La Mora es perfecta para quien busca la esencia de la estancia sin firuletes, el lugar donde el entorno y sus costumbres sigue predominando por sobre el protocolo.

Viajes para ir en pareja o en familia

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Puna y adobe, hasta el Paso San Francisco Catamarca, Argentina
El primer día en la provincia se hace una visita a El Rodeo y Las Juntas, villas veraniegas con arroyos, plantaciones de nogales rodeados de un paisaje montañoso inigualable. En el segundo día está prevista una excursión a Cuesta del Portezuelo, y luego trasladarse a Fiambalá recorriendo la Ruta del Adobe. El cuarto día el grupo viaja a las termas de Fiambalá ubicadas a 2.300 metros de altura. El complejo consta de piletas de piedra con cascaditas y un paisaje de quebradas y algarrobos.
El último día de actividades es para dedicarlo al camino al Paso de San Francisco, con picos de hasta 6.000 metros.
Consultas:
[email protected]

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