Archivos de la categoría Alojamiento

Estancia Los Talas, Argentina

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“En Los Talas aislado y lejano (un día de cada año, madrugar, tren a Lujan, coche en tierra a seis leguas, sueño, cansancio y hambre) había para después de cada invierno de ciudad un verano de campo. A él se llegaba ansiosamente.” Cita Jorge Furt, en su Libro de Compañía, donde evoca con los años pasados en esa, su casa.

Como La Rica, Los Talas es una de las pocas estancias cuyo destino aun está en manos de sus herederos directos, recortada en la extensión pero plena en el espíritu e hidalguía. El merito se remonta a más de un siglo pero le corresponde actualmente a sus hijos y nietos hacerse cargo del archivo y la gigantesca biblioteca se su antecesor. Ellos viven allí, acompañados por su hija que cocina maravillosamente y aporta su granito de arena en la difícil tarea de mantener la casa y el archivo sin ningún tipo de ayuda oficial.

Los Talas tienen la esencia del siglo pasado pegada en las paredes, los árboles y hasta en la caprichosa sinfonía de los pájaros que trinan sin el más mínimo acorde de preocupación. En la cocina, las paredes son de adobe. La construcción es de 1824. Tiene una puerta esquinera de madera sobre la que hace sombra una parra con nido de torcaza y faroles en los ángulos.

En la otra casa, de 186, las opalinas originales se cuelgan de los techos con bombitas de 1992. existe también una tercera casa, con paredes de materiales pero tapizadas de libros, para lo que fueron concebidas, los 40.000 volúmenes de la biblioteca, las 7.200 cartas que le enviaron a Juan Bautista Alberdi entre 1824 y 1884 y que Furt compró en 1946 hipotecando un campo para evitar que salieran de la Argentina, el 22 de Mitre, 43 de Sarmiento y 106 de Máximo Terrero, el esposo de Manuelita Rosas, la colección completa de la Revista Nosotros y una nutrida variedad de autores argentinos, franceses, alemanes, griegos y latinos, además del primer salido de Alcalá de Henares de 1502.
Se trata de tres corredores completos de más de diez metros cada uno, colmados de piso a techo.

La casa original que José Mariano Biaus le compró a Don Pedro Díaz de Vivar fue confiscada por el gobierno de Rosas en 1840. Funciono como cuartel de su ejército durante 10 años, y fue luego restituida a la familia. Pero los Biaus volvieron solo después de Caseros en 1852. De entonces data la leyenda del toque de diana que los familiares han escuchado sonar durante años al amanecer en el bosque espeso. Y el clarín no es el único protagonista legendario. El espinillo bajo el cual enterraron a un esclavo del patrón antiguo cuando Rosas tuvo la estancia, aún está en pie frente a la casa. Dicen que “sus raíces manearon al muerto y el ánima en las ansias de liberarse, lleva ciertas noches su luz hasta las ramas intentando arderlas. Pero no se prendera el fuego hasta que alguien muera en el mismo sitial en esa noche todo el árbol será una sola brasa” cita de la historia siempre viva de Los Talas.

Pido mil disculpas por el error a Mariano y su familia, la foto ha sido cambiada… perdon nuevamente

Estancia La Rosada, Argentina

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Quienes eligen La Rosada para una fiesta, un destino más que lógico en virtud de las instalaciones disponibles, suelen reparar pronto en el estanque artificial con puentecito, patos y agapantus de la entrada. Lo eligen para fotos, para pasear al sol, o jugar con los primeros anfitriones. Yuyo, Pepa y Simón, la familia de perros labradores que se adueño de las diez hectáreas del terreno.

Para hacer algunas migas con ellos, basta arrojarles una rama a la lagunita. Sin pensarlo se iran de cabeza y salen aireosos, mojados y felices, con la rama en el hocico y la cola en frenesí.

De puertas adentro, la casa – que se llamó La Angélica antes de que la compraran en 1982- es la calida construcción de fines del siglo pasada, exquisitamente restaurada. Fue barraca militar utilizada en la Campaña del Desierto y quedó en manos del Coronel Tomas Fretes como reconocimiento a su desempeño.

Perteneció a esa familia hasta 1942 y había ido decayendo hasta que sus nuevos dueños llegaron a ella con excelentotes intenciones. Con piezas obtenidas en los remates de antes (los de antigüedades y muebles de campo verdaderos y no objetos “falso envejecido” y “falso rustico” de ahora), la casa atesora un clima calido del que sus gatos son los principales beneficiarios.

Se trabaja con grupos de 12 a 450 personas, a las que se atiende con igual esmero ya sea en el casco –con tres habitaciones- o en los salones construidos para eventos empresarios, casamientos y reuniones. Sin que nadie diga nada, siempre uno suelta de repente “¿y ese árbol?”. El roble de Eslovenia y el fresno de 180 años son omnipresentes, gigantescos y maravillosos. El primero es sencillamente más grande pero el fresno es la verdadera estrella, puesto que no existe un ejemplar así en toda Argentina. Debajo de el colocaron unos cómodos sillones para aprovechar mejor la tarde, y si llueve ahí abajo seguro ni te enteras.

A la pileta, los asados, los paseos y las delicias de una buena mesa, La Rosada agrega los encantos del cercano pueblo Carlos Keen. Homogéneo y de ladrillos, vale una vuelta por su magnifica iglesia San Carlos Borromeo –sobre todo el 8 de noviembre- su estación del tren, fabrica de fideos y de dulce de leche o cualquier rico olvidado desde que la ruta siete cambio su trazado y decidió ignorar al pueblo entero. Introvertido Carlos Keen se ha guardado como era, discreto y silenciosos, secreto pero en pie.

Estancia San Ceferino, Argentina

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Ahí nomás, cerca de Lujan (Buenos Aires) por la ruta 6, San Ceferino es la hermana mayor de las estancias de la zona. Es una cuestión de escala, aquí todo es a lo grande. La estancia cuenta con 30 habitaciones. San Ceferino es la versión high-tech de la estancia moderna. Su dueño, Francisco Eleta, es además fanático coleccionista de carruajes y los cuarenta y pico ejemplares que alberga en un tinglado enorme, son la sorpresa preferida de los visitantes, ya sea que estén en plan trabajo o en apogeo del dolce far miente. La pasión de Eleta por volantas, carretas, berlinas y diligencias es sólo comparable con su obstinación por las monturas. En su ausencia (normal, puesto que él y su esposa son viajeros devotos) ambas colecciones están a cargo de Don Gutiérrez, un cuidador fiel, único poseedor de las cuatro llaves que custodian el tesoro.

En San Ceferino la comida es impecable y gustosa, y las actividades –además de los caballos y carruajes, por supuesto- incluye cancha de voley, pileta, fútbol, pool, ping pong. Los más chicos pueden acercarse hasta la granja y tener un encuentro cercano con los animales mientras los grandes descansan aprovechando las comodidades de las instalaciones. Finalmente, quienes llegan hasta aquí por trabajo, no pueden considerarse menos que afortunados. Así trabaja cualquiera…

Estancia La Candelaria, Argentina

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Médico, farmacéutico y de comienzos de siglo era Orestes Piñeiro, el fundador de La Candelaria. La estancia perpetró el nombre de su esposa, Candelaria del Mármol, pero fue su yerno el mentor del castillo con torrecitas redondas y techos de pizarra que Don Orestes nunca conoció, puesto que murió en 1904.

Adrede, el casco oculta su elegancia normanda entre caminos de casuarinas –el sello del paisajista Thays- y otras especies del frondoso parque. Cuando, tras atravesar curvos caminos poblados por estatuas y puentes se descubre su sólida presencia, la sorpresa está garantizada.

En su interior, entre arañas de Murano, muebles franceses y escaleras talladas, la construcción es una mezcla de estilos de la que aun hoy emana el lujo de antaño. Fue concebida por el arquitecto francés Alberto Favre y realizada con materiales importados de Europa a Lobos, sin escalas, en su totalidad.

Con más de 10 habitaciones –todas con su baño en el diseño original- el castillo es un tesoro que hay que mirar con atención. El artesonado de la sala de billar, las lámparas del salón de té, las camas talladas o con baldaquino, y por supuesto, el parque de nada menos que 100 hectáreas, son los imperdibles de la visita.

También la capilla, inaugurada el 2 de mayo de 1937 por Monseñor Santiago Copello. Allí están los restos de su alma mater, Rebeca Piñeiro del Mármol de Fraga, hija del fundador y devota creyente. No tuvo hijos de su matrimonio con Manuel Fraga y quizás por eso dedico gran parte de la fortuna heredada a la caridad. Murió cinco años después que su esposo y fue su cuñado Roberto Fraga quien heredó la responsabilidad del rumbo, continuando con la tarea emprendida por su hermano. Con su muerte, La Candelaria pasó a manos de sus seis hijos y herederos, quines acabaron por venderla en 1980.

Adquirida oír un grupo empresario que la abrió al turismo en 1994, fueron necesarias severas tareas de acondicionamiento. El abogado y teólogo Ricardo Ayerza está al frente de su administración, con esmero, ha rescatado no sólo el edificio y el parque sino también la historia familiar. Hoy, entre las habitaciones del castillo y los nueve cuartos próximos a la cancha de polo de la entrada, el establecimiento se dedica tanto a eventos empresarios como al turismo de pasajeros, que llega atraído por los aires de palacio.

Aunque no son los únicos. Por su proximidad de la escuela de paracaidismo de Lobos, los osados también son parte del paisaje: casamientos de parejas de blanco y smoking que sellan su unión en caída libre –el descenso dura lo suficiente como para pronunciar “si, quiero”- están a la orden del día.

Hoteles Haute Couture II

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Bulgari Hotels & Resort, Bali
Si bien en 2004 la firma inauguró su primer hotel en Milán, cuando dos años más tarde abrió las puertas su resort ubicado a 160 metros sobre el Océano Indico, Bulgari dejó en claro que la elegancia y la belleza son, definitivamente, miembros exclusivos de su club. Situado cerca de la aldea de Pecatu y del acantilado del Templo Pura Luhur Uluwatu, ese complejo de 59 villas ofrece una vista sin competencias.
Creado por el estudio de arquitectura de Antonio Citterio, el hotel combina el tradicional estilo local con e diseño italiano contemporáneo. Su distribución y esquema general incorporan la cultura y los elementos naturales de Bali tanto en su construcción como en sus mueles, realizados con piedra volcánica tallada a mano, maderas exóticas y tejidos refinados. Además, sus deslumbrantes jardines y paredes interiores poseen piedras de palimanan y lava natural, y las villas están construidas con bangkiray, una madera que en combinación con la piedra subakumi de color verde –que reviste las duchas exteriores, piscinas y baños- hacen del lugar un festín de armónicas tonalidades.

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Round Hill Hotel & villas, Ralph Lauren (Jamaica)
En la tropical Bahia Montego de Jamaica, el diseñador Ralph Lauren volcó todo su talento, esta vez en la decoración de un resort de 36 habitaciones y 27 villas individuales. El blanco ilumina las paredes de las diferentes ambientes, cuyas construcciones se caracterizan por techos con forma de pico y pisos de baldosas claras. Sabanas y cortinas al tono brindan al lugar un halo de frescura que se combina con la calidez de sus muebles de bambú de color caoba, provenientes del Home Design Studio de Ralph Lauren.
Así el diseñador ideado por el modismo ofrece una agradable sensación de serenidad y amplitud, acompañado por el confort y el relax que ofrecen el paisaje y la proximidad de la playa.
Refugio de Grace Kelly y John F. Kennedy, este hotel es hoy elegido por Demi Moore, Paul McCartney y Siguorney Weaver, entre otros.

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Tortuga Bay Resort, Oscar de la Renta (Punta Cana)
El prestigioso diseñador puso su creatividad al servicio de Tortuga Bay, una lujosa comunidad de villas ubicadas dentro del exclusivo Punta Cana Resort & Club de la Republica Dominicana.
Reconocidas por su simplicidad, amplitud y sus muebles artesanales, las 15 villas que conforman este complejo –donde no sólo De la Renta posee su propia casa sino también el cantante Julio Iglesias- ofrece servicio cinco estrellas y están distribuidas a los largo de ocho kilómetros de una playa privada, inmaculada y majestuosa. Sus fachadas se fusionan con la naturaleza que la rodeas, y sus muebles de madera y mimbre, dan un toque de calidez que se completa con las telas de lino que le suman elegancia a cada vivienda.
Equipadas con televisores de plasma, DVD, jacuzzi y mini-bar, las casas poseen todo lo necesario para una estadía soñada. Por supuesto, el resort cuenta con un spa y una piscina privada, emplazada en el corazón de exuberantes jardines, con el Mar Caribe de fondo.

Hoteles Haute Couture I

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Petit Moulin, Christian Lacroix (Paris)
En el corazón del histórico barrio parisino Le Marais, este hotel 4 estrellas tiene la estampa indiscutida de Christian Lacroix. La edificación del siglo XVII, aun conserva su fachada original, pero basta traspasar sus puertas para encontrarse con la fastuosidad del modisto. Invadido de posturas extravagantes, los recovecos de las plantas del edificio y los nuevos espacios funcionales, que respetan los pintorescos elementos protegidos del muy viejo Paris.

Unas con toque zen, otras con algo kitsch, muchas con reminiscencias de los años ’60 y algunos con estilo noble, cada una de las 17 habitaciones representa una forma de abordar este barrio de Paris, al que no se va por casualidad sino atraído por su historia y su ambiente. Equipadas entre otras cosas, con imponentes plasmas y servicio de Interner wi-fi, su decoración, en muchos casos ofrece un viaje al pasado, cuartos de baño con mosaicos, bañaderas con patas, así como telas escandinavas, mobiliaria Luis XVI y paredes forradas con empapelados dignos de una obra teatral, se combinan en esta propuesta que une, en un mismo edificio, lo más sofisticado de la Belle Epoque y las ultimas novedades tecnológicas.

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Palazzo Versace, Australia
Con el sello de opulencia y lujo característico de la firma, Donatella Versace no dejó de controlar cada uno de los detalles de este resort 5 estrellas de la costa dorada australiana.

Mármol italiano, mosaico y vidrio son los materiales principales que hacen de la construcción una pieza única, al igual que cada uno de los muebles que lo visten. Como su nombre lo indica, este hotel tiene un innegable estilo palaciego que convive con el talante vanguardista de la casa creada por Gianni Versace.

Sus 205 habitaciones y 72 condominios están completamente equipados con la más alta tecnología, y el huésped posee todo tipo de servicios a su disposición. Incluso, quien lo desee puede acceder a un mayordomo privado.

Por supuesto, la propuesta incluye spa, tres deliciosas opciones astronómicas, una gran variedad de ofertas deportivas (golf, tenis y todo tipo de prácticas acuáticas) y una boutique con amplia gama de productos. Y para los fanáticos de la firma, en 2009 se inaugurará, en Dubai, el segundo Palazzo Versace, con 215 suites y 188 condominios.

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Lungarno Hotels, Ferragamo (Italia)
Nacidos en 1995, los hoteles Lungarno son el fuel reflejo de la calidad que siempre distinguió a la Maison Ferragamo. Destinada al viajero moderno, esta cadena se encuentra tanto en Florencia como en Roma, donde el Portrait Suites fue inaugurado en julio de 2006.

Emplazado sobre a nueva tienda para hombres de Salvatore Ferragamo, el ultimo hotel de la firma ofrece una increíble vista (se ve la inconfundible escalinata de la Piazza Spagna desde el ultimo piso del edificio) y una particular decoración que hacen de este alojamiento de 14 suites un lugar especial.

Diseñado por el arquitecto Michele Bönan, la madera y el mármol están presentes en este hotel que, además, sorprende con materiales menos convencionales como la piel de jabalí y varias telas habituales de las pasarelas del mundo.